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Saludo
Hace ya muchos días que los jóvenes-maduros almadieros de
Burgui comenzaron a preparar el Día de la Almadía, al que
tú, visitante y amigo, acudes para disfrutarlo con nosotros.
Este Día requiere una serie de trabajos previos,
insospechados para un extraño. Todas las faenas del almadiero
siguen un ritual preciso. Primero, empuñar la hoceta y cortar
verga (varas de mimbre, verguizo o avellano), en las huertas,
junto al río, o en el monte común al que los nativos llamamos
Vedáu. Verga es la jarcia vegetal que se utiliza para atar
los maderos y, así, armar la almadía. Luego, retorcer con
habilidad esa verga, para que se vuelva maleable. Después,
trabajar los maderos de la almadía nueva -cada año se estrena
una-, agujerearlos a barrena, hacerles la escarba (rebajarles
la punta para que no encallen) y orejeras (otro rebaje a los
lados de las puntas para facilitar la atadura ). Más tarde,
atar cada una de las tres almadías, tramo a tramo, verga a
verga. Y, en fin, preparar los remos nuevos, colocar los juegos
(el armazón donde van empotrados los remos), aguar (meter
en el río) los tramos, colocar los remos..., el cuento de
nunca acabar. Por todo esto, y por otras muchas faenas que
no se ven, este año pedimos un reconocimiento especial a la
labor de estos jóvenes-maduros almadieros de Burgui.
Hace unos días que se cambiaron en Burgui
los gallardetes que ondeaban en las farolas con la leyenda
Burgui, pueblo de los oficios, por otros con el rótulo de
Día de la Almadia 2008. Aprovecho el momento para recordar
a los visitantes esas obras, verdaderos monumentos a oficios
ancestrales, que poco a poco van viendo la luz en nuestro
pueblo, gracias a tantos voluntarios del pueblo y de fuera.
A quienes nos visiten por primera les recomendamos echen una
ojeada al horno, la carbonera, la nevera, la calera...
Este año queremos tributar nuestro humilde
homenaje a la campeona Joane Somarriba, quien con su esfuerzo,
temple y voluntad llevados hasta el extremo, ha hecho historia
en el ciclismo femenino. En ella también queremos ver representadas
a todas aquéllas mujeres, esposas de los viejos almadieros,
trabajadoras infatigables, que se quedaban en retaguardia
no pasivamente, guardando la ausencia de sus maridos en el
pinar o en los ríos, sino haciéndose cargo de las labores
más propias de los hombres, además de sus tareas domésticas.
Mujeres de enorme temple y reciedumbre, verdadero soporte
de los almadieros.
Amigos, no me resta sino desearos que en
Burgui, nuestro pueblo, os encontréis como en vuestra propia
casa, que sepáis disculpar nuestros fallos, y paséis entre
nosotros una agradable estancia en este Día de la Almadía
de 2008.
Félix Sanz, Presidente Asociación
Almadieros Navarros
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